Votar o no votar, esa es la cuestión

El pasado 21 de junio, en el atardecer del día del comienzo de la nueva estación, se definió cómo se moverán las fichas definitivas para la elección camino a la presidencial

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Quien rechazaría una relección, siendo Presidente, con una economía que tiene plata fresca en la caja, viento a favor por las crisis que están ocurriendo en los países desarrollados y al parecer, muchos argentinos que se han beneficiado con esta forma de gobernar y, que volverían a poner su voto una vez más por el mismo partido?
En cuanto a los desafíos que habrá que tener en cuenta para los próximos años, para sostener algunos indicadores y políticas que influyen básicamente sobre el bolsillo de la economía local o doméstica, cada candidato tienen su propuesta: Cristina Fernandez de Kirchner, Raúl Alfonsín, Lilita Carrio, Eduardo Duhalde; Hermes Binner y todos los que serán candidatos para el cargo mas importante del país.
Pero volviendo al tema electoral específicamente mas allá de pensamiento ideológico o adherencia como la bautizan ahora, creo que lo más importante que deberíamos rescatar es la significación de un hecho, que ya es tan común en nuestra sociedad, que a veces, lo subestimamos: nuestro voto.

En el mundo existe una sola manera de manifestarse y un sistema para poder hacerlo soberanamente: la democracia, por eso lo importante para las próximas elecciones, no es solo pensar que, como ya parece una elección con voto cantado, no debemos ir a hacer uso de nuestras facultades otorgadas por el sistema. Si no todo lo contrario, porque el voto, es el que reafirma, construye, afianza y dignifica el sistema. Cambia, corrige o modifica un modo de gobernar o no y, lo que tiene de ventajoso, además, es que en lugar de hacer gataflorismo, de muros de medios electrónicos, comentarios de verdulería, o chusmerio de señoras de barrio, esas mismas que decían: y, si se lo llevaron por algo habrá sido, o, al otro día de la elección dicen «yo no lo vote»y hay que investigar a ver si vinieron de otros planetas a votar, porque quizás es como diría mamá para mi?. Son los platos voladores, sería conveniente que:

De no estar de acuerdo con alguien que votaste anteriormente y te defraudó, busques alguien que con sus propuestas te veas representado y lo votes.

Si no te defraudó, lo sigas votando.

Si sos adherente, que milites, porque adherir suena a pegarse a algo, que al primer viento que viene; te lleva para otro lado, y no es lo mismo que militar. Militar es predicar la propuesta, pintar un paredón, pegar un afiche, convencer a otro que mi propuesta es la mejor, hacer propaganda en una esquina, en una reunión barrial;es compromiso explicito asumido para el partido con el que mas te identifiques a traves de tu acercamiento a una unidad básica, comité o como le llame cada partido.

Nos gusta opinar, pero no militar. Nos gusta decir, pero no comprometernos. Puede que no te interese la política. También es válido, pero cuidado, si no votas, no tenes derecho a quejarte después.

Por ello, sería es de vital relevancia, que fuera cual fuere tu decisión o tu caso. VOTES.

El argentino, y me incluyo, es como la gata flora. Cuando se la ponen grita y cuando se la sacan, llora.

Ahora, ya están todas las fichas del tablero en la mesa, del tablero nacional, como en el de la Ciudad de Buenos Aires, abramos los ojos, leamos, busquemos propuestas, preguntemos, informémonos, pero sobre todo, elijamos y VOTEMOS, porque esta, es la mejor manera de dignificar, engrandecer y fortalecer a una señora que es la suprema de la Nación y está por encima de cualquier ideología llamada DEMOCRACIA, que ya no se limita al significado de origen griego de «gobierno o autoridad del pueblo», sino que además es un modo de vivir basado en el respeto a la dignidad humana, la libertad y los derechos de todos y cada uno de los miembros de la comunidad.

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