Pepe Mujica sobre CFK: «La he visto a veces enojada como araña mala»

Al presentar un libro, definió que «el consumismo y la indiferencia frente al sufrimiento humano» provocan «la gran crisis política mundial».

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Pasaron 45 minutos de las 18 de este domingo, el horario previsto para la presentación en la Feria del Libro de Una oveja negra al poder, para el que la gente, en las inmediaciones de la sala Jorge Luis Borges, se mantuvo firme haciendo la fila desde las 14. Sin embargo, la tardanza tenía una justificación, y es que el propio personaje principal de la obra no quiso un trato privilegiado y el acceso lo hizo como si fuera un visitante más.

José «Pepe» Mujica llegó al predio de La Rural y tras pasar por la boletería y adquirir su entrada, decidió hacer una recorrida, a veces accidentada por quienes se acercaban a saludarlo, para tratar de entender el marco en el cual daría la charla.

Los periodistas Andrés Danza y Ernesto Tulbovitz fueron quienes durante 18 años acompañaron al ahora senador en su vida diaria, para tratar de reflejar en papel su historia, aunque él mismo tome un poco de distancia de ello: «Fuimos estableciendo una relación humana y al final salió esto que apenas le pude dar una lectura a la carrera, no me hago responsable».

«Por suerte, la mayor parte de las cosas que escribieron no las he leído», afirmó Mujica, y continuó: «Trabajan para un medio de prensa con el que estuve peleado toda mi vida. Y seguramente vamos a seguir peleados. Siendo un luchador social, he trabajado toda mi vida para los que no leen los diarios. Diría que mi gente no sabe leer. Mi gente, la que duele, está muy lejos de los semanarios y cuestiones por el estilo».

Respecto del título elegido para el trabajo, comenzó relatando que «enajenas tu libertad cuando está comprometida a pagar cuotas y más cuotas», y aclaró que «no quiero hacer una apología de la pobreza, detesto la pobreza crónica, estoy haciendo una apología de la libertad».

«Estuve diez años en un calabozo, estuve siete sin un libro; la noche que me ponían un colchón estaba contento. Y aprendí a resistir, a vivir. Me preguntó un periodista, cuando salí Presidente, si yo estaba feliz. Feliz estaba cuando salí de la cárcel, hermano. Es incomparable: el color del sol, del pasto, del transcurrir de la vida, que es al final lo único que hay que llevarse, la familia, los hijos, los amigos. Todo lo demás, en mi filosofía, es puro espamento. Naturalmente yo sé que esta manera de pensar es de una oveja negra, y entonces escriben este libro porque soy raro», explicó, y el público explotó en un aplauso que fue cortado por el propio orador. «Muchos de ustedes me van a aplaudir y no me van a dar pelota. Soy absolutamente consciente», aseguró.

Respecto de la gente que se acerca a la política, declaró que «lo que está buscando es una oportunidad material, de tener un pasar, que no lo logra en el campo del trabajo, de los riesgos empresariales. Lo peligroso es que se pierde la confianza del pueblo».

«La peor patología de nuestro pueblo es la tendencia masificada del mundo entero en no creer en la política y este es un mal que nos aqueja a todos, que nos envuelve, peligroso mal que abre las puertas para los hombres insustituibles o para cualquier cosa. Porque dejar por el suelo la política es dejar la herramienta que nos puede ayudar colectivamente a andar. Atrás de eso viene un descreimiento de los partidos», afirmó.

Sin embargo, aclaró: «Yo no vengo a opinar contra los hombres que les gusta mucho la plata. Cada cosa en su sitio y cada cosa en su lugar. Puede ser muy útil gente que lucha por la multiplicación de la riqueza y empuja el trabajo, la producción, el adelanto tecnológico, me rebelo cuando las cosas se entreveran, cuando las decisiones políticas se toman para hacer plata».

«ME REBELO CUANDO LAS COSAS SE ENTREVERAN, CUANDO LAS DECISIONES POLÍTICAS SE TOMAN PARA HACER PLATA»

Al referirse al presente de la política, también aclaró que «hay una confusión muy común, confundir la gestión empresarial con la de un Gobierno. Nada que ver, porque una empresa se mueve en el derecho privado, y la cosa pública no tiene nada que ver. Pero de todas maneras no es muy difícil porque hay mucha gente capaz. Pero lo más difícil no son las cosas, son los cosos. El arte de gobernar es el arte de elegir gente que sirva».

Respecto de la situación de la Argentina, en el libro se revelan tensos momentos de negociación con la dirigencia del país, en la época de la instalación de las pasteras. En esa oportunidad, se recuerda cuando el entonces Presidente le dijo a Cristina Kirchner: «No te banco más, me tenés podrido».

Sin embargo, en la charla brindada la tarde de este domingo, respecto de la Presidente argentina aclaró que «le ha tocado manejar una nave en condiciones muy difíciles», y aclaró que todo parte de «un fuerte machismo soterrado y escondido en nuestras sociedades. Lo veo en Brasil, lo veo en Uruguay, la forma en que han tratado en cinco años a la intendenta de Montevideo, no tiene explicación. Es como si no pudiéramos aceptar que las mujeres gobiernen».

«Naturalmente a veces la he visto enojada como una araña mala, como ofendida, como dolorida, y naturalmente siempre ha defendido los intereses que pertenecen a la Argentina. A mi juicio, a veces acertadamente y a veces equivocadamente. Y yo me he visto en la necesidad de defender a mi gente, a mi pueblo, pero le tengo un íntimo respeto, y soy amigo de todos los argentinos y de todos trato de aprender», cerró.

Sobre su relación con los principales candidatos presidenciales en el país, recordó que «la última vez que hablé con Massa fue en un velorio, cuando murió Páez Vilaró, y no hablamos del futuro gobierno, hablamos sólo de Páez Vilaró». Sobre Scioli, aclaró que «tuvo una vez la caballerosidad de prestarme un avioncito para irme rápido y yo se lo agradecí mucho, pero no creo que quiera pedirme consejos a mí».

Al momento de referirse a la figura de Mauricio Macri, la anécdota lo llevó a hablar de su padre: «Una vez Macri me invitó a venir a un teatro que se inauguraba y yo vine porque mi padre era aficionado a La Boca, se venía en esos años en barco de vapor. Y la reconstrucción de ese teatro me pareció una cosa chica para el mundo y grande por el recuerdo de mi padre, pero no vine a hacer propaganda por Macri, ni en contra ni a favor ni nada. Vine a darle un abrazo a los argentinos».

«MI PREOCUPACIÓN ES CÓMO PODER CONSTRUIR A LA FORMACIÓN DE NUEVAS GENERACIONES POLÍTICAS, QUE LAS VEO POR TODOS LADOS»

Para el cierre, consultado por Infobae sobre su futuro, y si se desarrollará en el campo político o de la militancia social, aclaró que «yo milito en la política siendo militante social y hago militancia siendo político. Ahora estoy en el Parlamento. Mi preocupación es cómo poder construir a la formación de nuevas generaciones políticas, que las veo por todos lados. Y me doy cuenta que hay necesidades de sembrar mucho».

«Me preocupa que las nuevas generaciones tienen todo el derecho a cometer una buena cantidad de errores, pero esos errores no tienen que ser los nuestros, tienen que ser los de este tiempo, porque sino hemos tropezado inútilmente y me parece que eso hay que transmitirlo. Tal vez lo que me quede lo aliente a eso, porque estoy en el Senado de la República y confieso se me está haciendo insoportable», cerró.

Tras la charla en la colmada sala, que superó las 1200 personas, –charla que no quisieron perderse figuras como Jorge Telerman, Nacha Guevara o María José Lubertino– «Pepe» Mujica decidió también ser parte de la firma de autógrafos prevista para los escritores del libro. Allí en el stand, una gran cantidad de cámaras fotográficas y celulares registraron el momento y el público demostró su respeto en todo momento. Un momento inesperado, como verlo sacando la entrada en la boleterían».

Infobae

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