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Murió Odysseas Georgalos, creador y dueño de Mantecol

Falleció uno de los creadores de Mantecol, una de las golosinas más famosas y consumidas del país. Odysseas Georgalosex presidente del imperio dulce que lleva su apellido, murió a los 91 años este miércoles.

El empresario nació en 1930. Junto a sus cuatro hermanos –Simoleón, Sófocles, Constantino y Miguel-, fundó Georgalos, una de las empresas de golosinas más destacadas de la Argentina, con 82 años de trayectoria.

Hijo de Juan Georgalos, un reconocido comerciante de Estambul (Turquía) que se dedicaba a la elaboración de panificados y la compraventa de cereales en su país, Odysseas siguió el legado de la historia familiar en la Argentina.

Padre de cuatro hijos, era reconocido en el sector como un hombre de negocios que disfrutaba de los placeres de la gastronomía con injerencia en la empresa, aunque fue su hermano Miguel, expresidente de la UIA Joven, quien tomó la posta.

Un mes antes de la ocupación alemana, en 1921, Miguel fue expulsado de Chios, una isla griega ubicada frente a Turquía, y se estableció en Polonia, donde vivían unos conocidos. Allí aprendió la receta del halvá, un dulce tradicional de la región, elaborado en base a la pasta de sésamo.

Años más tarde, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial en 1939, Miguel tomó un barco con “ruta incierta” y se bajó en el puerto de Buenos Aires. Mientras trabajaba haciendo “changas”, tuvo la idea de fabricar el halvá. Pero se enfrentó a un problema: no existía en la Argentina la pasta de sésamo.

Así fue que reemplazó la materia prima con pasta de maní. Empezó a producir, en su casa de Floresta, ese dulce fraccionado y sumó otros turrones que sabía hacer, adaptándolos al paladar local.

La primera fábrica estuvo ubicada en ese barrio porteño, más precisamente donde funcionaba el viejo estadio de fútbol del equipo All Boys. La primera planta se denominó “La Greco Argentina” y, tras la llegada al país del resto de la familia, pasó a llamarse “Georgalos Hermanos”.

A fines de la década del ’50, Georgalos se lanzó a la búsqueda de un campo en la provincia de Córdoba para autoabastecerse de maníRío Segundo se convirtió en su sede central, con una planta productiva, y la familia, en uno de los miembros fundadores de la Cámara Argentina del Maní. 

Luego, sumó una otro complejo en la ciudad de Luján, un centro de distribución en la localidad de Villa Martelli y un centro de envases flexibles en Villa Mercedes (San Luis).

Cuenta la leyenda que fue una vecina que dio origen al nombre Mantecol. La señora solía decir que las planchas del dulce, que tenían papel metalizado abajo y celofán arriba, se parecían a “panes de manteca”. 

El producto fue un éxito, tanto por sus virtudes culinarias como por la publicidad que acompañó su lanzamiento, ya que la firma se apalancó en el talento de los dibujos animados de Manuel García Ferré, el creador de “Anteojito”, además de llevar adelante una innovadora campaña que realizó en escuelas.

Golpeada por la crisis, la marca se puso en venta en 2001, después de ganar popularidad comercial. Fue adquirida por u$s 22,5 millones por Cadbury Stani, filial argentina del grupo inglés Cadbury Schweppes, que también introdujo cambios en la fórmula.

La decisión se tomó por el alto endeudamiento que tenía la empresa, con una consecuente pérdida de presencia mercado. Pero con el tiempo, Georgalos se recuperó. 

Pese a desprenderse de su etiqueta insignia, que significaba el 35% de su facturación, sigue siendo la tercera productora nacional más importante de golosinas. En 2008, volvió al ruedo con Nucrem, un producto similar que nació como un derivado del Mantecol, con diferente formulación, y que, en tres años, alcanzó una participación del 30% del mercado.

En los últimos años, la alimenticia inició una diversificación de su portfolio e incorporó otros productos, como cereales para desayuno, con la compra de la firma General Cereals. Su oferta se compone, además del postre de maní, de turrones, chocolates y caramelos, que incluyen opciones sin gluten.

Su última inversión fue en 2019 en una nueva línea de producción en sus instalaciones industriales de Córdoba, para la fabricación de turrón oblea, que comercializa en el mercado interno y exporta a otros países de América latina, como Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú y Colombia. Con un desembolso de u$s 2,5 millones, generó 25 empleos directos, repartidos en tres turnos de producción.

Ese mismo año, en el marco de su 80° aniversario, la empresa relanzó el turrón Namur, creado por Georgalos en los años ’60 y un ícono del mercado local, que había sido discontinuado en los ’80.

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