Las instrucciones de Marcos Peña para que Macri logre la reelección.

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, inició un ronda de capacitación para la campaña electoral que basa en la aplicación de 8 reglas destinadas a recuperar el voto perdido de Cambiemos. El decálogo proselitista de Peña utiliza al celular y a las redes sociales como una herramienta clave en los comicios e insiste en la polarización política –Macri o Fernández y Fernández– para reconquistar a los votantes que ahora están indecisos como consecuencia del ajuste económico. Es un workshop de media hora que el Jefe de Gabinete tiene previsto realizar ante todos los dirigentes de Cambiemos.

Las diez reglas electorales de Peña establecen:

El teléfono celular es clave: Peña enseña a los jóvenes militantes que su celular es una herramienta electoral, como antes fue pintar una pared, publicar una solicitada en los diarios o escuchar a un candidato en un acto o por televisión. «El escenario cambió. Ahora hay que conversar, uno a uno«, explicó el jefe de Gabinete.

No hay que repetirse: Peña sostiene que la permanencia en las redes sociales y la utilización al extremo del celular, hizo que los destinatarios del mensaje político no soporten la repetición de un mismo posteo que llega por distintas vías mediáticas. «No pidamos que la gente sea reproductor de un mensaje, pidamos que sean protagonistas», dijo.

La polarización es un método: Peña –con fallido incluido al confundir a Cristina con Vidal– insistió en argumentar que la elección general se reduce a Macri y a la ex presidente peronista. «Estamos nosotros, los kirchneristas, y los que no votan a Macri ni a Cristina. Nuestro foco tiene que estar puesto en motivar a los nuestros, para convencer a los indecisos que hoy no nos votan. Los kirchneristas nunca nos van a votar», sostuvo el jefe de Gabinete frente a los militantes de Cambiemos.

El poder democrático es el poder del celular: Peña navega los sitios vinculados a la tecnología y a su utilización en la difusión de ideas y conceptos. En este contexto, ya aprendió que el 4G revolucionó las comunicaciones, que hay en la Argentina 12 millones de celulares nuevos y que todo se multiplicará al infinito cuando empiece correr el 5G.»El celular genera empoderamiento. No solo como receptor, sino como generador de información», argumentó ante su auditorio.

Las redes sociales al poder: Para el jefe de Gabinete, el celular es sólo un artefacto que contiene la posibilidad de acceder a las redes. Y frente al silencio de los jóvenes dirigentes, uso la retórica para enfatizar su concepto millennial: «¿Hoy quién llama por teléfono? Hoy nos pasamos cuatro meses al año mirando la pantalla del celular. El 90 por ciento de la gente usa WhatsApp; 80%, Facebook y el 70%, instagram», enumeró.

Atemporalidad del mensaje: Peña afirma que los posteos que se reproducen no tienen contexto temporal, que llegan en tiempo real y se asumen en tiempo real, y que nadie cuestiona el cuándo: sólo se insiste en el qué. Y eso implica que se debe ser cuidadoso con las noticias y su reproducción para no caer en errores políticos. El jefe de Gabinete dijo que, en las últimas horas, circuló una agresión a Alberto Fernández en un shopping de Barrio Norte. Y recordó que ese vídeo tenía cuatro años de antigüedad. «Todos pensaron que había pasado hacía poco. No. Era viejo».

La organización vence al tiempo: Peña leyó a Perón y utiliza su conocimiento del poder en clave moderna. «Organizá un grupo de Whastapp con 10 convencidos que van a votar a Macri y avisanos así participamos de ese grupo», solicitó Peña. Y remató con una lectura en diagonal de las enseñanzas de Ho Chi Min durante la Guerra de Vietnam: «Hacé 10 contactos. Convencé a 10 de acá a octubre. Hay que darles información sin que te puteen. Mandar lo justo y necesario para que no se cansen y saturen», consideró.

Corto, efectivo, impactante: El jefe de Gabinete ama el cine clásico –francés, italiano y ruso–, pero al momento de diseñar una campaña electoral en tiempos de 4 y 5G, su tácticas son simples y sencillas: «El contenido hay que pensarlo en una clave: ¿es compartible? ¿Qué posibilidad tenés de pasar un video institucional de ocho minutos? En general no te dan ganas de mirarlo. Hay que contar emociones reales, ciudadanos contando historias«, enfatizó.

Infobae