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Hospitales y sanatorios porteños, entre trabajadores “agotados” y extensas filas para testeos

Trabajadores de los hospitales públicos de la Ciudad de Buenos Aires expresaron su preocupación por la alta ocupación de camas y su “agotamiento”, mientras que decenas de personas con síntomas de coronavirus esperaban en largas filas frente a las unidades de febriles para testearse, de acuerdo al relevamiento realizado por Télam el viernes por la mañana en una recorrida por centros de salud porteños.

Las filas de pacientes en las veredas esperando a que sus síntomas sean evaluados se convirtieron en parte del paisaje de los hospitales públicos y clínicas privadas de la Ciudad de Buenos Aires, en los que la ocupación de las camas de terapia intensiva llegó al 80,2%, según el reporte oficial, a la par que sus trabajadores advierten sobre la tensión creciente que la pandemia ejerce sobre el sistema sanitario.

“La saturación en la atención ya es muy importante, la discusión ya no es si hay o no hay insumos, sino si llegamos a dar abasto para atender el desborde en la atención””
Luis Ledesma, trabajador del Ramos Mejía
Luis Ledesma, trabajador del hospital Ramos Mejía del barrio poteño de Balvanera, dijo a Télam que “de las 313 camas de internación que tiene este hospital hay 129 ocupadas solamente por pacientes de Covid-19. Acá no había servicios orientados a la pandemia y debió acondicionarse áreas como Cirugía, Dermatología o Urología para atender pacientes con Covid-19”.

“La saturación en la atención ya es muy importante, la discusión ya no es si hay o no hay insumos, sino si llegamos a dar abasto para atender el desborde en la atención; todos los días tenemos en este hospital entre 350 y 400 testeos positivos de Covid-19, la mayoría que viene es positivo y eso presiona tanto sobre la atención en la Guardia como en la internación, la terapia intensiva está completa y todos los pacientes son críticos”, señaló.

El trabajador de la Salud sostuvo que “el personal viene muy golpeado hace bastante tiempo no sólo por la intensa carga laboral, sino también por el poco reconocimiento que tiene de parte del Gobierno porteño que cerró una paritaria muy por debajo de la canasta básica familiar”.

“Muchos compañeros están con mucha bronca por la falta de reconocimiento profesional de la carrera de Enfermería, pero sostenemos la atención por la vocación se servicio a la comunidad”, completó Ledesma.

Testimonios
En el acceso a la unidad de febriles del Ramos Mejía la cola de personas con síntomas esperando a ser evaluadas superaba la media cuadra.

Graciela, vecina del barrio porteño de San Cristóbal, dijo a Télam: “me empecé a sentir mal hace unos días y hoy decidí que tenía que testearme, cuando mi hijo tuvo Covid-19 hace unos meses se atendió acá y lo atendieron muy bien, por eso decidí venir a que me revisen en el mismo lugar”.

El sanatorio Colegiales montó un triage dentro de un contenedor en la esquina de Conde y Palpa, donde los pacientes con síntomas eran recibidos para luego ser derivados a cualquiera de los dos accesos a la guardia de ese centro de Salud, rotulados con las frases “con síntomas Covid-19” y “sin síntomas Covid-19”.

Jennifer, una empleada de 25 años, contó a Télam: “los síntomas los empecé a sentir hace dos días y ayer pedí turno para hisoparme a través de la obra social y me dieron para hoy acá en Colegiales, yo soy de Glew y tengo un viaje muy largo, pero no me quedaba otra”.

“Acá no tuve que esperar mucho aunque me dijeron que vine un día en el que tuvieron pocos casos, se de vecinos y de compañeros de trabajo que para hisoparse tuvieron que dar más vueltas o se encontraron con demoras más largas”, completó.

Rosa, vecina jubilada de Colegiales, dijo a Télam que “como este es el sanatorio del barrio yo estoy afiliada y siempre me atiendo acá, hoy vine a hisoparme porque ayer empecé con síntomas y agradezco que me haya tocado un día con poca gente, varias veces pasamos por la puerta y hemos visto filas más largas”.

Una plazoleta ubicada en la esquina de Cerviño y Ruggieri del barrio porteño de Palermo se convirtió en la unidad de febriles del Hospital Fernández que ocupa la manzana de enfrente; en ese espacio se dispusieron gazebos y contenedores transformados en oficinas y consultorios para evaluar personas con síntomas de Covid-19.

Martín, estudiante de 27 años que vive a pocas cuadras de ese centro de salud, le dijo a Télam: “Empecé con síntomas hace unos días y como la obra social me derivaba a un sanatorio más lejos de casa me vine acá; hice una cola en la vereda de media hora porque había mucha gente y después que ingresé tuve que esperar mi turno para el hisopado, está todo muy organizado y te atienden bien, pero se nota que las demoras son porque hay mucha gente que viene a testearse”.

Además, Télam recorrió otros hospitales y clínicas de la ciudad de Buenos Aires en los que también se registraban filas en las unidades de febriles e ingreso de pacientes en sus guardias.

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