«Esta señora desde la Plaza de Mayo me insultó, pero tengo misericordia por ella»

CEF NOTICIAS | Con esas palabras el Papa justificó su lastima para recibir a Hebe de Bonafini en el Vaticano, parece que ya no le huye a que lo usen políticamente.

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Hoy viernes será la audiencia en la cual el Papa Francisco recibirá en el Vaticano a la titular de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. El Sumo Pontífice aclaró cuál es el verdadero sentido de la reunión que se desarrollará en la residencia de Santa Marta.

El cura porteño Fabián Báez, que es párroco en Villa Urquiza y se hizo conocido públicamente cuando Francisco lo subió al papamóvil en una de sus recorridas por la Plaza San Pedro, brindó detalles acerca de una conversación telefónica que tuvo en los últimos días con él.

«Ante una madre a la que le mataron el hijo, me pongo de rodillas, no le pregunto nada», fueron las palabras de Francisco al cura. Además, a otro amigo argentino, Luis Liberman, director de la Cátedra del Diálogo y de la Cultura del Encuentro, en una conversación telefónica le dijo: «Yo por Bonafini no tengo más que misericordia».

Hebe de Bonafini, por su parte, le entregará al Papa un pañuelo blanco, símbolo de la entidad y admitió estar «pensando mucho» qué decirle al Pontífice, porque es una «oportunidad única en su vida y tiene que hacer algo que sea bueno».

«Escribo, borro, saco, pongo, me levanto a la noche y sigo escribiendo ideas porque pasan tantas cosas en toda Latinoamérica que un día digo ‘esto es lo más importante’ y al otro día hay algo peor o mejor», explicó.

Además, trascendió otra comunicación de Francisco a través de correos electrónicos con un amigo argentino, que prefirió el anonimato, en donde expresó: «Parece que la piedra del escándalo es que yo reciba a la señora Bonafini. Sé bien quién es, pero mi obligación de pastor es la de comprender con mansedumbre».

«Esta señora, desde la Plaza de Mayo, me insultó varias veces con artillería pesada, pero a una mujer a quien le secuestraron los hijos y no sabe cómo y cuánto tiempo los torturaron, cuándo los mataron y dónde los enterraron, no le cierro la puerta. Lo que veo allí es el dolor de una madre. Si me usa o no me usa no es mi problema. Mi problema sería no tratarla con la mansedumbre de pastor», agregó Francisco

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