El «relato» madrileño de Alberto Fernández. Por Carmen de Carlos, Periodista de diario ABC de España

La visita oficial a Pedro Sánchez no existió, desapareció del ciberespacio de Moncloa y se transformó en un breve encuentro privado con el presidente en funciones

Alberto Fernández, en su gira por Madrid, interpretó el papel de virtual presidente de Argentina. Lo hizo a su manera, esa que es inseparable a un modo, en clave «relato», de hacer campaña.

El cabeza de lista del kirchnerista Frente de Todos, eligió quedarse en la Embajada de Uruguay y Clarín recogió el guante al advertir que prefería echar las noches en, «una Embajada amiga». El peronista Ramón Puerta, Embajador de Argentina, no debió entender muy bien esa forma de hacer patria ni, a diferencia de ocasiones anteriores, la retirada del saludo.

La agenda prometida en España para Fernández fue la prevista pero no tanto. La visita oficial a Pedro Sánchez no existió, desapareció del ciberespacio de Moncloa y se transformó en un breve encuentro privado con el presidente en funciones. Fernández dijo a la prensa que fue de hora y media. La realidad es que duró apenas 15 minutos. El resto, estuvo esperando en un rincón de Moncloa.

La reunión de trabajo con su medio paisano, Josep Borrell, tampoco fue tal. La verdad, es que Fernández compartió algo parecido a una «guitarreada» de madrugada en compañía de otros y de su novia, Fabiola Yáñez (se peina modelo Eva Perón).

En cuanto a su entrevista con Ana Botín, pues parece que la cosa tampoco fue como cuenta «el relato» y su cruce de palabras con la dueña y señora del Banco de Santander, fue más agrio que dulce. Otro sabor tuvo la cena, en la Embajada de Uruguay (su casa), con algunos nombres propios del BBVA, Iberia, Telefónica, Incosud (la empresa del matrimonio Sigman) y Globalia, expectante a la ruta de Air Europa –inaugurada, de la mano de Ramón Puerta–, Madrid-Misiones, donde están las majestuosas cataratas de Iguazú.

Entre medias verdades y mentiras, Fernández siguió con su falsa agenda de Estado en el Congreso. Podemos, con trampas y ocultando su nombre y propósito, le consiguió una sala para que siguiera con «el relato» y diera su mitin. Réplica de los espectáculos, en la Casa Rosada y el Congreso argentino en época de Cristina Kirchner, a voces, corearon, «!Vamos a volver, vamos a volver…!» Los leones del Congreso, de Madrid, no daban crédito pero ellos, estaban ahí y eso, no fue «relato».