El periodista Lucas Carrasco fue condenado a 9 años de cárcel por violación, trabajaba en 678

El periodista Lucas Carrasco fue condenado a 9 años de prisión por una de las acusaciones de violación/ por haber violado a una joven en 2013

El periodista Lucas Carrasco, conocido por haber participado en el programa de televisión 6,7,8– fue condenado a 9 de prisión por el delito de «abuso sexual agravado por acceso carnal».

La sentencia la leyó la jueza Ana Dieta de Herrero, la misma magistrada que había pedido 35 años de prisión para el cantante Cristian Aldana (condenado en julio a 22 años por por «abuso sexual gravemente ultrajante y corrupción de menores») y que había integrado el tribunal que condenó al portero Jorge Mangeri por el abuso sexual y femicidio de Ángeles Rawson.

Antes, Guillermo Vartorelli, abogado defensor de Carrasco, había pedido la absolución en su alegato

Lucas Carrasco -que es rosarino pero vive en Entre Ríos- había llegado a juicio oral acusado por dos mujeres de «abuso sexual agravado por acceso carnal», un delito que prevé penas de entre 6 y 15 años de prisión.

Uno de los casos era el de Sofía Otero -27 años, estudiante de Derecho- que la semana pasada relató a Infobae el día de febrero de 2013 en que ocurrió el hecho por el cual denunció al periodista

Sofía Otero contó que había ido a su departamento a tener relaciones sexuales con él y que, en ese marco, sucedió la violencia sexual: «Empezó todo consentido, relaciones sexuales consentidas, a eso había ido», contó ella a Infobae. «Estuvo todo bien hasta que, en un momento, quedé boca abajo pegada al colchón, y es el momento en que aprovechó para penetrarme analmente sin mi consentimiento». Sostuvo que ella le gritó -«le pedí llorando que parara»- y que, cuando él «se sale de encima mío, saca todo su peso y toda la fuerza que había puesto, me paro temblorosa y le digo: ‘¿Hasta cuando ibas a seguir? Te dije que no quería’, mientras me caían las lágrimas. Y él me contestó: ‘Hasta que te acostumbres'».

La joven declaró en esta misma sala el miércoles pasado. Lloró durante buena parte de su relato, pero no estaba sola: en la primera fila del TOC 9 estaban su mamá, su papá, sus hermanas y sus amigos. También estuvieron cerca las periodistas feministas que la acompañaron durante todo el proceso y Laura Di Bella, representante de la Dirección General de acompañamiento orientación y protección a las victimas (DOVIC, perteneciente al Ministerio Público Fiscal), que pidió permiso y se sentó al lado de ella para contenerla y ayudarla a seguir.

La semana pasada, el fiscal Ariel Yapur había pedido que Carrasco fuera condenado a 7 años de prisión por la acusación de Sofía Otero. «Haber forzado a la damnificada a tener relaciones por vía anal excede el consentimiento que ella había prestado para tener relaciones sexuales. Ella le hizo saber que estaba siendo incomodada, que no quería, que le dolía, y él, lejos de detenerse, utilizó toda su fuerza física para someterla a sus designios. Esto no es un destrato, un machirulismo: esto es una violación», sostuvo en su alegato.

La querella había pedido 9 años. Y en su alegato había hecho mención a varios factores que fueron importantes en la acusación y ayudaron a desentrañar los mitos alrededor de la violencia sexual.

Por un lado, la relación asimétrica que había entre Otero y Carrasco en 2013 (él era referente del periodismo que apoyaba al kirchnerismo, ella una militante de La Cámpora de 21 años) para dejar en claro que «las violaciones no son cuestiones de sexo, son actos de poder».

Por otro, que los abusadores no son los monstruos o enfermos mentales que atacan de noche y en un callejón, como muestran las películas, sino «hijos sanos del patriarcado». Y el que produjo un quiebre esta vez, al menos en la opinión pública: «Así como dejó de ser un delirio mostrar que existen las violaciones dentro de los matrimonios, no puede ser un delirio calificar así a una relación que empieza siendo consentida y en el medio termina siendo abusiva».

Este capítulo final tiene un largo recorrido detrás, que comenzó en 2016, cuando una joven llamada Lucía contó en las redes sociales que había sufrido violencia sexual por parte de Carrasco. Mientras en Argentina crecía con fuerza el reclamo llamado «Ni una menos», Sofía Otero leyó esa publicación, a la que se sumaron otras.

Con el apoyo colectivo de la organización feminista (entre ellas, de las mujeres que habían denunciado al cantante Cristian Aldana, que les aconsejaron que fueran a la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres) las denuncias se unieron.

Fueron cuatro los casos con los que se inició el proceso. Carrasco fue sobreseído en dos. Una era una denuncia por grooming, es decir, acoso a una menor. El otro es el de Lucía, la primera joven que denunció en las redes sociales (en su caso, los abogados explicaron que estaban por presentar un recurso a Casación pero ella desistió porque estaba muy afectada).

El miércoles pasado, el fiscal Yapur había pedido la absolución por el tercer caso, el de la joven que pidió declarar a puertas cerradas y reserva de identidad. Consideró que, a diferencia del de de Sofía, ese caso no «no se encuadraba en el tipo penal».

La jueza, sin embargo, absolvió a Carrasco por la otra acusación, la de la joven que pidió reserva de identidad y declarar sin público.

Con respecto a ese segundo caso, consta en el requerimiento de elevación a juicio que, el día del encuentro, «Carrasco manifestó no haber dormido, y haber tomado mucho alcohol, para en medio de la conversación besarla en la boca, y agarrándola del brazo la llevó a su habitación, que se encontraba a oscuras. Allí le pidió que le practicara sexo oral, pero al no gustarle la manera en que ella lo hacía, la corrió y metiéndole sus dedos dentro de la boca le refirió ‘así se hace’, introduciéndole su pene hasta la garganta».

Carrasco sólo habló la semana pasada, cuando acomodó el micrófono y dijo «sé que no soy la persona más amable del mundo», que pudo «haber destratado» a alguien y «ser un irrespetuoso», pero que no era un violador.