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Cansado de la soledad Alberto intimó a sus ministros: “El que no pueda defender las gestión se va”

Fue el mensaje transmitido para definir el arranque de la campaña electoral. El Presidente lanzó ese ultimátum para que los funcionarios salgan a apuntalar la gestión con más firmeza

“Quien no pueda defender la gestión, se va”. Es la advertencia que les transmitieron desde Presidencia a cada ministerio.

El jefe de Estado piensa en Cafiero en un rol de coordinador y Wado De Pedro y Gabriel Katopodis pivoteando en el territorio con referentes del Frende de Todos.

La reaparición de Cristina Kirchner, entre lo que dijo públicamente y lo que planteó por lo bajo, marcó el camino que el Gobierno empieza a transitar rumbo a las elecciones.

Aquel “vamos a volver a ser felices” de la vicepresidenta, con tono optimista, al cabo de una de las peores semanas para Alberto Fernández desde que asumió, despabiló a la Casa Rosada, que puso en marcha el andamiaje para la campaña y envió una advertencia a los ministros que evitan poner el cuerpo: “Salgan a explicar la gestión. El que no lo pueda hacer, se va”, fue el mensaje.
Aunque no circulan nombres de apuntados y aclaran que el ultimátum no tiene que ver con “si funciona ó no”, en alusión a aquella frase que patentó Cristina en octubre pasado, sino a que “no hay margen para que alguien se esconda”, en el Gobierno perjuran que a partir de ahora la defensa de la gestión es un “requisito” indispensable pedido por el Presidente para mantenerse en el cargo.

“Se necesita de todos para defender lo que se hizo desde diciembre de 2019” porque “en esta campaña se define si seguimos levantando a la Argentina o volvemos al fracaso de Macri”, es el razonamiento que hace uno de los expertos que aporta a la mesa de comunicación de campaña que retomó las reuniones en el Centro Cultural Kirchner.

En las últimas horas, con la decisión del Presidente de bajar un poco la intensidad de sus apariciones para evitar furcios o frases desafortunadas, luego de la polémica que generó al referirse al supuesto origen de los brasileños y mexicanos, la orden que transmitieron desde Balcarce 50 tiene que ver con un problema que caracterizó a la gestión en estos 18 meses: la escasez de voceros.

“El Presidente dio la instrucción de que los ministros salgan a explicar la gestión y quien no lo pueda hacer se va”, hicieron trascender desde la Casa Rosada a través de los medios habituales utilizados para enviar esas señales. El cambio de estrategia se evidencia en mayores apariciones de funcionarios en distintos medios, incluso en aquellos considerados “hostiles” por el oficialismo, y también en el tono de las declaraciones.

Resaltan, en despachos oficiales, el perfil más alto y aguerrido de Matías Kulfas (Desarrollo Productivo), Nicolás Trotta (Educación) y Daniel Arroyo (Desarrollo Social), que se sumaron a dos alfiles ultrakirchneristas como la dirigente de La Cámpora y titular del PAMI, Luana Volnovich, y Jorge Ferraresi (Desarrollo Territorial y Hábitat), con un discurso más confrontativo.

Ferraresi tendrá con su plan de viviendas, al igual que el ministro Gabriel Katopodis con la Obra Pública, un lugar importante en la campaña.

En un contexto económico complejo, el oficialismo quiere aprovechar al máximo cada oportunidad para desembarcar en el territorio con buenas noticias.

En eso trabaja el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, quien sin tener el rótulo de jefe de campaña intentará amalgamar para el Presidente las distintas patas del Frente de Todos.

Cafiero intensificará sus apariciones y contará con dos arietes clave en la gestión pero también en la representación de la coalición y, en especial, el territorio.

Uno es el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, quien además de ser el articulador con los gobernadores conoce como pocos el universo K y en consecuencia tendrá la tarea de achicar las diferencias que perduren después del cierre de listas. En el Gobierno, al mismo tiempo, resaltan el impacto que tienen los gestos de De Pedro en la militancia, en tiempos en los que sobra el fuego amigo. No pasó inadvertido que días atrás el ministro que tiene despacho en la planta baja de Casa Rosada y suele esquivar el diálogo con la prensa se pusiera al frente de un móvil de televisión para defender al Gobierno y a la estrategia sanitaria. “No hay excusas para no poner el cuerpo”, refuerzan.

El otro dirigente que suma cada vez más responsabilidades es Katopodis. Su cercanía a Alberto Fernández y su pasado como intendente de San Martín le agregan crédito en el territorio a su cargo.

El miércoles, el ministro hizo su debut visible en esta función, cuando ofició -junto al titular de Vialidad, Gustavo Arrieta- de facilitador de una cumbre entre el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y un grupo de 13 intendentes del PJ, que a pesar de la desconfianza permanente se juramentaron unidad en un almuerzo trazado para alinear la estrategia. “Si nos dividimos o no tiramos todos para el mismo lado, perdemos”, dijo un hombre con presencia continua en la Casa Rosada. ¿Qué rol imaginan en Casa Rosada para el Presidente? Alberto tendrá “un lugar central”, repiten, y buscará recuperar el discurso moderado que fue clave en la campaña 2019.

Cristina, en tanto, intentará solidificar el voto duro en la provincia de Buenos Aires, donde caminará junto a Kicillof y a quien elija para encabezar la boleta para Diputados.

Dicen que tiene predilección por Victoria Tolosa Paz, titular del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, desde que la vio en televisión el año pasado defendiendo a capa y a espada al Gobierno en medios no afines.

Curiosamente en ese momento la pareja del ex secretario de Medios K Pepe Albistur recibía reproches desde la Casa Rosada por su exposición mediática.

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