Beatríz Salomón: El engaño y una cámara oculta que le cambio la vida para siempre.

Beatriz Salomón sufrió mucho en el último tiempo. Y no solamente por los problemas de salud que finalmente provocaron su muerte este sábado 15.

El millonario juicio que inició contra América TV, Eyeworks Argentina S.A, Luis Ventura, Jorge Ricardo Rial, Miriam Lewin y Daniel Tognetti, se llevó gran parte de sus energías y angustias.

En 2004, el programa Punto Doc (América) conducido por Daniel Tognetti y Miriam Lewin y producido por Cuatro Cabezas (Mario Pergolini y Diego Guebel), puso al aire una cámara oculta para demostrar que Ferriols canjeaba sus servicios por sexo y que, además, operaba en un quirófano ilegal.

En octubre de ese año, invitados, Salomón y Ferriols acudieron a Intrusos en la noche(Jorge Rial y Luis Ventura), donde, sin aviso alguno, vio la cámara oculta. El escándalo generó el divorcio de la pareja en los peores términos y una lucha judicial. En esa época, la artista tenía una gran presente laboral y personal, pero la historia dio un vuelco total.

En primera instancia, el juez Horacio Aliberti, del juzgado civil número 40, dispuso que todos los condenados debían pagarle a las actriz 14 millones de pesos más costas (lo que ascendía a 30 millones) en la causa que se originó por una cámara oculta que el programa Punto Doc, conducido por Tognetti, le hizo a su ex, Alberto Ferriols, acusándolo de otorgar descuentos a sus clientes a cambio de sexo.

Sin embargo, ahora la Cámara en lo Civil, sala B, revirtió el fallo de primera instancia, rechazando la demanda contra los periodistas y América, y condenando solamente Eyeworks a pagar la suma de 600.000 pesos.

Según la nueva sentencia, no se aportaron pruebas que ameriten condenar a los periodistas, y que además tanto Salomón como Ferriols sabían que estaban siendo grabados en el programa Intrusos a la Noche, y que además tuvieron la posibilidad de retirarse y no lo hicieron.

En mayo de 2018, y tras esa nueva sentencia, Salomón expresó: «No hay ningún revés. Acá todavía no está dicha la última palabra. Ahora se van a hacer las cosas a mi manera, me van a escuchar, porque soy una india. Se acabó toda la parte burocrática».