ALERTA: Advierten altos niveles de glifosato en la cuenca del Río Paraná

CEF NOTICIAS | Es un herbicida cancerígeno, va al sedimento del río y viene mayoritariamente de zonas de mayor producción de agricultura.

cuenca-parana

La especialista precisó, al igual que Marino, que esa sustancia se acumula mayoritariamente en los sedimentos del fondo y no en el agua, y que los afluentes que aportan mayores concentraciones son los relacionados con zonas de mayor producción de agricultura.
«No existen niveles de referencia para saber si esas cantidades son significativas cuando se habla de sedimentos. Y en cuanto a los niveles de referencia en agua, que sí existen, podemos decir que lo que encontramos encuadra con lo reportado por la literatura nacional e internacional», dijo sin embargo Marino.
Para el investigador, el trabajo científico permitió demostrar dos cosas: «por un lado, la movilidad del compuesto (glifosato y su metabolito) a través de los cuerpos de agua de los arroyos pampeanos; y por otro que el compuesto llega a la desembocadura de esos arroyos hacia el Río Paraná», aunque siempre adherido a los «sedimentos del fondo» porque «en el centro del río no se detecta».
«La única fuente de aplicación del compuesto al ambiente es el modelo productivo de agricultura intensiva, que usa como base química al glifosato», dijo.
Por eso, el glifosato encontrado en la cuenca del Paraná «tiene que ver con la historia de los suelos que, después de las lluvias, drenan hacia los arroyos», movilizando también materiales como ese herbicida utilizado en la práctica agrícola, «única fuente de aplicación del compuesto al ambiente».
El estudio no avanzó sobre el efecto del compuesto en la vida acuática, ya sea animal o vegetal, pero «hay muchas publicaciones sobre la relación entre niveles de plaguicidas y efectos biológicos» que dieron cuenta de «efectos crónicos, como cambios de talla o de ciclos reproductivos, o agudos, como mortalidad».
Por otro lado, el río Luján resultó ser el afluente con mayor concentración de glifosato en sedimentos, lo que Marino atribuyó a diferentes factores.
«Tiene que ver con la naturaleza del arroyo, con cómo se mueve, con el ciclo de agua que recibe, con cuestiones propias del ambientes, las prácticas productivas de la zona, la dinámica hídrica del arroyo o la combinación de estos factores», dijo.
El estudio publicado en Enviromental afirmó que los resultados obtenidos «proveen información relevante para los programas de desarrollo ambientales en el Paraná e indican la necesidad de prestar particular atención a las prácticas de agricultura asociadas al control químico de pestes en la región».
«Creo que los resultados son preocupantes y que habrá que tomar nota de ellos y diseñar algún tipo de política, o continuar con los estudios para ver si los niveles aumentan o bajan», concluyó Marino. télam

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.