Economía

Inflación: Qué puede pasar en el segundo semetre?

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Por Paula Martinez

En los primeros cuatro meses de 2016, los precios subieron cerca del 20%. Para el resto del año, el Gobierno se propone una drástica reducción, y la política monetaria y financiera van en esta línea. Prometen que no habrá nuevos aumentos (tarifas, combustibles).

Una de las variables que el Gobierno promete mejorar durante el ansiado segundo semestre es la inflación.

Durante los primeros cuatro meses del año, los precios acumularon subas de entre 13,9 y 19,2 por ciento, según los índices de San Luis y Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba), con un valor de 14,45 por ciento en Córdoba. Y en todos los casos, la variación de abril fue la más alta del año: 6,5 por ciento en Caba, 4,5 en Córdoba y 3,4 en San Luis.

Para el resto del año, tanto los funcionarios como los economistas esperan que estos valores no se repitan.

Las previsiones son de una baja para llegar cerca del 1,5 por ciento mensual a fin de 2016. “De esta manera, la economía quedaría más cerca de la meta del 17 por ciento planteada para 2017”, explica Nadin Argañaraz, asesor de gabinete de la unidad ministro en el Ministerio de Hacienda y Finanzas.

El Banco Central, al justificar la importante reducción de tasas de interés en las licitaciones de Lebac de las últimas tres semanas, remarca que la inflación que no depende de productos estacionales o regulados (“resto”) ya está bajando.

La dinámica inflacionaria

¿Por qué habría que esperar una reducción importante de la inflación el resto del año? Básicamente, porque las causas de las últimas subas ya no estarían.

La teoría nombra tres tipos de inflación: de costos, de (exceso) de demanda e inercial. En distintos momentos del tiempo, algunas de estas causas impactan; en otros, no; y, muchas veces, se producen varias a la vez.

La devaluación de 2002 generó una típica inflación de costos, que se acabó ese año. A partir de 2005, el crecimiento de la demanda por encima de la oferta de la economía fue generando una creciente inflación de demanda.

El fogoneo desde el Estado de un consumo interno que no pudo ser abastecido con la producción local o la importación, está en el fondo de las subas generalizadas de precios. Esto llevó al incremento del gasto público con este fin y a un creciente déficit fiscal.

La financiación de gran parte de ese rojo del Tesoro con emisión monetaria está en la base de la inercia inflacionaria de los últimos años.

“La subordinación de la política monetaria a objetivos fiscales y cambiarios fue la principal fuerza detrás de estos altos y persistentes niveles de inflación”, dice la entidad que preside Federico Sturzenegger.

Desde el cambio de gobierno, además de la inercia del impulso monetario, la inflación pegó varios “saltos” de una sola vez, que incrementaron los costos de las empresas: salida del cepo cambiario y devaluación, en diciembre; suba de combustibles y, sobre todo, el incremento de tarifas de servicios públicos (luz, gas, transporte) para reducir subsidios.

Además, los servicios privados y los impuestos impactan, por lo general, en los primeros meses del año.

Los próximos meses

Estos factores estuvieron detrás de las subas de los últimos cinco meses (ver gráfico) y explican los valores récord.

Para el resto del año, no habría más subas de este tipo. “El Gobierno tiene la convicción de que hay que bajar sí o sí la expectativa inflacionaria, y esta no se va a bajar con aumentos de precios”, dice Argañaraz.

La Universidad Torcuato Di Tella difundió el viernes las expectativas de inflación de mayo, con una baja al 28 por ciento para los próximos 12 meses, luego de tres períodos en 30 por ciento.

“Ya se hizo el ajuste de tipo de cambio y de tarifas inicial, quizá quede algo pendiente, pero será para el año que viene”, opina Marcelo Capello, presidente del Ieral de la Fundación Mediterránea.

Agrega que la política monetaria “bastante dura” para contener la cantidad de dinero, también tendrá impacto en una menor presión inflacionaria el resto del año.

Como resultado de las licitaciones de Lebac y otras medidas, todas las semanas, el Banco Central está mostrando que retira pesos del mercado. La base monetaria pasó de crecer cerca del 40 por ciento anual a fin de 2015, a menos del 27 por ciento.

En el plano fiscal, se puso un límite al financiamiento del BCRA al Tesoro de 160 mil millones de pesos para 2016, con una reducción del 20 por ciento en términos reales. El déficit se cubrirá con colocaciones en los mercados de deuda.

Pese a la política monetaria contractiva y a una reducción del déficit fiscal como factor inflacionario, el resto del año tendrá factores expansivos. Sobre todo, los derivados de la inercia inflacionaria de subas salariales, de combustibles y de tarifas. Con lo cual, la variación de precios tendrá todavía valores superiores a uno hasta diciembre.

Diario La Voz


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