CEF Noticias | Alejandro Sanz imactó en su show en el Orfeo de Córdoba

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Alejandro Sanz es compositor y ese plus es el que lo hace diferente del resto de los cantantes de su generación.

El español, sin gradilocuencias conquista a sus seguidores, simplemente por haber escrito a lo largo de sus más de 25 años de carrera, una serie de canciones que remueven el alma.

Sus temas tienen una hermosa cualidad: son simpre distintos, entran en una extraña matamorfosis de acuerdo al estado de ánimo con los que son oidos, sus metáforas adquieren significados variados de acuerdo al propio subconcinete y con el correr del tiempo uno puede concebir cientos de historias en ellos, miles de realtos diferentes que Sanz simplemente lanza al viento para que tomen vida , para que la gente se apropie de ellos…. Como lo hizo el martes en Cordoba en el que fue su segundo recital en Argentina tras su presetación en Rosario. Y restan otros dos cocientos en Buenos Aires, hoy jueves y el sábado.

Durante su gran espectáculo en el Orfeo de La Docta y ovacionado por un recito colmado, Sanz dio muestras de su encantadora sencillez y de su maravillosa poesía ejecutando con su inconfundible voz rota y desgarrada, un repertorio con el que transitó por distintas épocas con fluidez. Inició su seguidilla de entrañables himnos con “El silecio de los cuervos” de su último material “Sirope”, deliciosamente almibarado Cd que tras su lanzamiento en mayo del año pasado se convirtió en un exito de ventas en España y en América Latina. Y como intentado cerrar un circulo de décadas de trabajo, terminó el espectáculo con su primer gran hit “Pisando Fuerte” que lo lanzó al estrellato internacional cuando solo era ventiañero intuitivo y con persanlidad, cualidades que mantiene y gracias a las cuales se convirtió en uno de los cantautores más populares de los últimos años.

Y en el medio, un exquisito repertorio vertiginoso y emocionate que incluyó en una primera parte “Desde cuándo”, “Quisiera ser”, “No me compares” y “La música no se toca”. Todas canciones que prepararon el camino para la revolución de sentimentos que generó el midley integrado por clásicos inolvidables, “Amiga mía”, ” Mi soledad y yo” ,” Y ¿si fuera ella? que provocaron un torbellino que se elevó a alturas insospechadas con la versión extendida de la inoxidable “Corazón Partio” que tuvo una bella apertura flamanca cuando el madrileño ejecutó solo con su guitarra una sentida bulería.

Luego el estilo único de artista plantó bandera con más de sus atractivas canciones e interpretó “Labana” y “Camino de Rosas”, para concluir el potente bloque con la embriagadora balada “Un zombie a la intemperie” que arrancó gritos y aplausos de las cerca de seis mil personas presentes en la oportunidad. Continuó con “Looking for paradaise” a dúo con una de sus coristas y dio otra muestra de su caracter como autor con la vehemente “No es lo mismo” de denso mensaje y llena de interesantes simbolismos.

Parecía la despedida pero ante el clamor de sus fans Alejandro Sanz retornó al escenario y en esta instancia la magia invadió el ambiente y a pesar de la extroardinarian puesta con impresionates pantallas de altísmas definción y enormes tubos florencetes diseñados como diamantes, se generó un clima muy íntimo cuando tocando el piano deleitó al público con la sobrecogedora “¿No ves?”, sensacional composición que da cuenta de su don para versificar sentimentos, de su capacidad para apreciar detalles simples y convertirlos en música. Y como si fuera poco seguidamente dio un rómatico tiro de gracia entonado la devastadora “A que no me dejas”.

Antes del final dio un respiro a su público cantando la hiper tierna “Capitán Tapón” que integra su último disco y que esta dedicada y en la que participa su pequeño hijo Dylan.

Y las luces se encendieron definitivamente tras un doble de “oldies” que incluyó “Viviendo de Prisa” y el ya citado “Pisando Fuerte”. Y sí, a paso firme avanzó la carrera de Alejandro Sanz simpre y hoy a sus 47 años sigue vigente y con canas en las sienes, enciende a su gente, compalce y mantiene el vínculo con sus fans y todo gracias a su carsima, sensibilidad y claro a su, al parecer, inagotable caudal de talento.

SILVIA HERRERA – El Tribuno


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