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Sbaraglia es “El hipnotizador” de De Santis para una miniserie de HBO

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Sbaraglia es “El hipnotizador” de De Santis para una miniserie de HBO

La opacidad de una ciudad imprecisa en un tiempo indefinido de entre guerras, la llegada de un hombre misterioso capaz de dominar mentes ajenas y un secreto que lo atormenta por las noches son algunos de los ingredientes de “El hipnotizador”.

Esta ficción entre fantástica y policial que protagoniza Leonardo Sbaraglia se estrenará este 23 a las 21 se estrena por la señal de cable HBO.

Basada en la historieta del escritor argentino Pablo de Santis, esta miniserie de ocho capítulos se apuntala en la enigmática vida de Natalio Arenas, un hipnotizador que desembarca en un hotel de un pueblo sin nombre y, a poco de comenzar a pasear sus dones como atracción en un teatro, se convierte inesperadamente en una suerte de “detective del inconsciente”.

Bajo la dirección de Alex Gabasi y José Eduardo Belmonte, la primera rareza que ofrece esta serie de elenco argentino, uruguayo, brasileño, mexicano y europeo, es su condición de primera “ficción bilingüe” de HBO Latinoamérica: cada actor mantiene su propio idioma y dialogan -acodados en subtítulos- como si poseyeran un dialecto universal.

“En el cómic original había pocas claves del personaje porque cada capítulo tiene cinco páginas y desde lo actoral es muy difícil absorber una imagen que, además, no se parece en nada a mí físicamente”, explicó Sbaraglia.

Por eso, el punto de partida de los autores -y el actor- para construir al protagonista fue su estado de insomnio permanente: Arenas no duerme. Y cada noche, donde sea que esté, camina despierto intentando recuperar un recuerdo vital, y a la vez tormentoso e inaccesible, que esconde su pasado.

“La idea es que, más allá de ser un hipnotizador, es un hombre que se interesa por los demás, que tiene la capacidad de reconocer el dolor en el otro y que, en el fondo, es un buen tipo: al margen de sus oscuridades, él intenta ayudar”, indicó el actor que ya había trabajado para HBO en la tira “Epitafios”.

“Es una dialéctica constante -añadió- entre descubrir, a través de los otros, el propio misterio y esa sería su parte más terrenal, la de leer sus propios problemas a través de los problemas de otros”.

Filmada en Montevideo, la serie cuenta con un elenco internacional que mezcla nombres como Marilú Marini (Domingas), Chino Darín (Gregorio), César Troncoso (Salinero), el mexicano-brasileño Chico Díaz (Darek) y a los brasileños Bianca Comparato (Anita) y Ondina Clales (Zoraid), entre otros.

El primer capítulo, “La cinta Amarilla”, comienza con la llegada de Arenas a un hotel de esa ciudad sin nombre ni tiempo preciso.

Minutos antes de su arribo, el conserje vaticina una frase que funcionará, a lo largo de la serie, como un verdadero presagio: “Los que traen poco equipaje a los hoteles son los que provocan más preguntas”. Y él nuevo huésped llega casi con lo puesto.

“A medida que avanzan los capítulos el espectador irá conociendo el pasado de Arenas que es como un rompecabezas con piezas que faltan y cada caso -que se presenta en cada capitulo- se ilumina un pedazo que el no recuerda” , dijo el actor.

Es que a poco de su silenciosa y hermética llegada, Arenas comenzará a trabajar como número fijo de un teatro ligeramente decadente junto a una tarotista, bailarinas escasas de ropa y otras atracciones. Allí aparecerán los casos de hipnosis que lo convertirán en una suerte de detective de la psiquis de los voluntarios que se acercan atormentados por su pasado.

Con una estética de fuerte impronta onírica, los límites entre la vigilia y el sueño, la hipnosis y la realidad, se vuelven imprecisos, difusos y, por momentos, intrascendentes: son dos mundos en fusión permanente, por lo que el producto final hace gala de un imponente trabajo de post-producción.

Es precisamente esa cadencia, entre sigilosa y densa, que se propone desde lo visual, se corresponde a su vez con la disciplina de Arenas: “Un especialista que consulté me explicó que la base de la hipnosis, además de la sugestión, es observar al otro, sus movimientos, entender su ritmo respiratorio que te va metiendo de a poco en un ritmo específico”, resaltó Sbaraglia.

“De Santis no especifica en qué época transcurre la historia y lo que se intentó fue hacer algo que pareciera entre guerras, aunque no demasiado realista porque, a la vez, la trama tiene muchos visos fantásticos”, apuntó el actor de “Relatos Salvajes”.

Y concluyó: “Empiezan a aparecer dirigibles y se introduce la idea de que es una ciudad en estado de sitio, de que es un lugar oprimido donde el teatro y el hotel son casi como lugares de resistencia desde donde se despegan esa idea del Estado opresivo que gobierna ese lugar”.


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